Agricultura sostenible
Agricultura de impacto
En Cool Impact Farming entendemos el impacto como una forma de trabajar.
No se trata solo de producir fruta, sino de medir cómo se produce, cómo se procesa, cómo se conserva, cómo se transporta y qué huella genera toda la operación.
Nuestro modelo conecta producción agrícola, eficiencia operativa, carbono, agua, energía, residuos, logística y trazabilidad. Cada decisión dentro de la cadena puede reducir impacto, mejorar eficiencia y reforzar el valor del producto.
La agricultura de impacto empieza en el campo, se gestiona con datos y llega al mercado a través de productos con una historia real detrás.
Neutralidad de carbono
Nuestro modelo carbon neutral ha sido reconocido a nivel europeo y certificado mediante verificación independiente de huella de carbono bajo GHG Protocol.
Las huellas de carbono de asociadas a la producción del kiwi y arándano han sido verificadas por APPLUS para los años 2023, 2024 y 2025 en el caso del arándano y para el año 2025 en el caso del kiwi, incluyendo emisiones directas e indirectas de la actividad agrícola y operativa.
Este proceso nos permite medir, reducir y compensar emisiones de forma documentada, integrando la neutralidad climática dentro de la gestión real de la empresa.
Para Cool Impact Farming, ser carbon neutral no es solo compensar emisiones. Es conocer nuestra huella, reducirla donde es posible y compensar aquello que todavía no puede evitarse.
Captura de carbono
La captura de carbono forma parte del potencial de la agricultura regenerativa.
A través de cultivos permanentes, cubiertas vegetales, mejora del suelo y gestión de restos orgánicos, las fincas pueden contribuir a retener carbono y mejorar la fertilidad natural del sistema agrícola.
Capturar carbono significa trabajar con suelos más vivos, más estables y más resilientes.
Un suelo mejor gestionado ayuda a producir mejor, conservar mejor el agua y reforzar la capacidad de adaptación de cada finca.
Medición
Medir es el primer paso para mejorar.
Calculamos la huella de carbono de nuestras operaciones para entender dónde se generan las emisiones y cómo podemos reducirlas.
La medición incluye emisiones directas e indirectas relacionadas con la actividad agrícola y operativa: consumo de combustible, maquinaria, energía eléctrica, fertilización, agua, transporte, distribución, residuos, viajes de trabajo y desplazamientos de empleados.
Además de medir carbono, avanzamos hacia una visión más completa del impacto agrícola, incorporando indicadores relacionados con biodiversidad, agua, suelo y capital natural.
Medir nos permite pasar de la intención a la acción. Convierte la sostenibilidad en una herramienta de gestión y nos ayuda a construir productos con información más clara, trazable y transparente.